Calculadoras y ordenadores en la enseñanza de las Matemáticas
Prácticamente desde el mismo nacimiento de los microordenadores se ha dicho hasta la saciedad que los mismos iban a ayudar al profesorado en los procesos de enseñanza y aprendizaje puesto que, mediante su utilización como complemento a la enseñanza "tradicional" de aula se conseguiría un incremento en los conocimientos por parte de los alumnos.
Hasta el momento, y a falta de un estudio serio y en profundidad de cómo ha podido redundar el enorme esfuerzo económico desarrollado tanto por el Ministerio de Educación como por las Consejerías de Educación de las CCAA que tienen ya concedidas las transferencias en educación, la impresión general es que el rendimiento que se ha obtenido no ha sido lo suficientemente brillante como para seguir incidiendo en la postura que se planteó en su momento y que se ha llevado a cabo hasta hace un par de años (a través fundamentalmente del Proyecto Atenea, ya desaparecido): dejar de lado la E.A.O. (Enseñanza Asistida por Ordenador) para todas las materias que forman parte del currículo y, en su lugar potenciar, como una más y desligada del resto, la asignatura de Informática.
Sin ánimo de hacer una relación exhaustiva de los factores que pueden haber llevado a ese ¿fracaso? sí quiero indicar tres de ellos:
¨ Falta de conocimiento por parte del profesorado del manejo de los ordenadores.
Hace falta proporcionar al profesorado unos conocimientos iniciales pero, lo peor, es que éso no es suficiente: el profesorado necesita una formación continua en los cambios tecnológicos, tanto en lo que se refiere a las nuevas y más efectivas aplicaciones que se van desarrollando, como en aprender a enseñar con esas nuevas tecnologías. Preparar al profesorado a usar los ordenadores es un proceso que nunca se acaba
¨ Coste económico para los Centros educativos.
Los cambios tecnológicos relacionados con el hardware motivan que, en plazos excesivamente breves de tiempo, los ordenadores de que disponen los Centros queden obsoletos no pudiendo trabajar con el nuevo software que va apareciendo. Difícilmente un Colegio o Instituto puede hacer frente al continuo e ingente desembolso económico a los que se vería obligado si intentara mantener un número suficientemente elevado de ordenadores con las últimas características estándar.
¨ Software no adecuado
Desde el mismo momento en que aparecen los ordenadores los desarrolladores de software han ido consiguiendo unos extraordinarios éxitos en el desarrollo de programas para casi todas las actividades relacionadas con la información: banca, comunicaciones, medicina, publicidad, investigación, ... Sin embargo, hay una sorprendente excepción a pesar del ingente número de potenciales usuarios, el software educativo: hay un consenso general en considerar que la mayor parte del software educativo no explota suficientemente la capacidad de los ordenadores de mejorar la enseñanza y el aprendizaje aunque, bien es cierto, en este punto las Matemáticas están bastante mejor apoyadas que el resto de las materias del currículo.
Afortunadamente para los profesores de Matemáticas, existe una herramienta de la que podemos hacer uso en nuestras clases y que no se ve afectada, por lo menos en tanta medida, por los inconvenientes anteriores: la calculadora. En efecto:
- Calculadoras básicas: para realizar operaciones aritméticas más elementales e ideales para Primaria y primer ciclo de Secundaria
- Calculadoras científicas: capaces de realizar todo tipo de cálculos matemáticos por muy sofisticados que éstos sean; especialmente indicadas para la E.S.O. y el Bachillerato.
- Calculadoras gráficas: que unen a las capacidades de las científicas, la posibilidad de visualizar los resultados obtenidos de forma inmediata y agradable. Indicadas especialmente para el Bachillerato.
- Calculadoras gráficas dotadas de cálculo simbólico: el último avance en este campo y que permiten trabajar con variables con tanta facilidad y potencia como con valores constantes. Indicadas para el Bachillerato y la Universidad hasta, incluso, sus últimos cursos
Por último quería plantear una cuestión que pienso que puede ser tema de un debate muy interesante: de la misma forma que el departamento de Matemáticas indica a los alumnos que libro se va a seguir en cada uno de los cursos, ¿por qué no indicar en qué modelo de calculadora se van a basar las explicaciones y los ejemplos que se desarrollen?